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El Petauro del Azúcar: ¿un animal de “compañía”?

Actualidad Barcelona, septiembre 27, 2013

El Petauro del Azúcar: ¿un animal de “compañía”?
Los petauros del azúcar son pequeños mamíferos nocturnos de aspecto similar a las ardillas voladoras pero a diferencia de estas, que son roedores, estos son marsupiales.

Los petauros del azúcar son pequeños mamíferos nocturnos de aspecto similar a las ardillas voladoras pero a diferencia de estas, que son roedores, estos son marsupiales. Se encuentran principalmente en el norte y este de Australia y también en las islas de Nueva Guinea, islas Molucas y en Tasmania.

En la naturaleza viven en las copas de los árboles, donde forman grupos de 6 a 10 individuos. Se alimentan básicamente de fruta, de savia y del néctar de las flores, aunque los insectos también forman parte de su dieta. Para desplazarse de árbol en árbol usan una membrana que tienen a cada lado del cuerpo y que les permite planear y hacer saltos que pueden llegar a los 50 metros.

Es evidente pues que esta especie, como todas las demás especies exóticas, tiene unas necesidades que ningún particular puede cubrir. La mayoría de la gente se da cuenta de esto cuando ya los tiene en casa, cerrados en pequeñas jaulas donde apenas pueden moverse, allí su característica membrana pasa a ser un simple accesorio que no tiene ninguna utilidad. Además, es muy difícil de reproducir una dieta como la que obtienen en la naturaleza y que cubra todas sus necesidades nutricionales, por esta razón muchos terminan enfermos o muriéndose por deficiencias nutricionales. Al ser animales nocturnos su actividad se concentra durante la noche, que es cuando mas se oyen sus chillidos, razón por la cual muchos acaban llegando a FAADA después de haber sido abandonados por sus propietarios.

Solo durante este verano nos han llegado a FAADA 4 casos. El primero fue el de Ali, una hembra ciega que fue encontrada abandonada en un Decathlon. Después llegó Coco, un macho de 9 meses que regalaron a una familia, pero al ver que a la hija pequeña no le gustaba decidieron entregarlo. Aprovechando que ya teníamos 2 petauros decidimos asociarlos y así mejorar un poco su calidad de vida. La asociación fue muy exitosa, en solo 3 días ya eran amigos inseparables. El tercer petauro que llegó fue Rufus, un macho encontrado en la escalera de un piso en St. Boi de Llobregat. Finalmente, el último en llegar fue Moni, una hembra que fue abandonada y entregada a la policía en Barcelona.

Actualmente el departamento de fauna Salvaje se está encargando directamente de su atención y cuidados, asociando a todos los individuos para formar un solo grupo, hasta que puedan ser reubicados en el centro de rescate de AAP (Holanda), donde se encargaran de que puedan tener una vida lo más digna posible.