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Vivisección animal: ¿violencia justificada con la ciencia?

Actualidad Brasil, diciembre 3, 2013

Vivisección animal: ¿violencia justificada con la ciencia?
200 perros fueron rescatados de un instituto científico cerca de São Paulo donde estaban siendo usados como experimento para testar medicamentos.

Hace un par de semanas nos hacíamos eco de una buena notícia que llegaba desde Brasil: un grupo de activistas consiguió rescatar a cerca de 200 perros de un instituto científico donde estaban siendo usados como experimento para testar medicamentos. En el centro, localizado a pocos quilómetros de la ciudad de São Paulo, se encontraron varios cachorros con tumores y mutilaciones, incluso había un ejemplar sin ojos. Además de los canes, también liberaron a decenas de ratones y conejos enjaulados preparados para las pruebas.

Todos los perros que hallaron los manifestantes eran de la raza Beagle, una casta muy valorada en el mundo entero por ser de tamaño medio y muy dóciles. Al ser una raza pura, no hay demasiadas variaciones genéticas y supone un fácil manejo luego para las pesquisas. Una vez el producto se ha testado en ratones, los técnicos les aplican la sustancia via oral, intravenosa o por filtración en los músculos. Luego, a muchos se les practica la eutanasia para inspeccionar sus órganos y verificar posibles reacciones adversas como diarreas, vómitos, convulsiones…

Al resto, a los que consiguen ser liberados, les espera un futuro tristemente muy incierto y es que es imposible de saber hasta qué punto fueron manipulados y si aún tienen las defensas necesarias en su organismo para sobrevivir. Además, hay que tener en cuenta que todas las atrocidades se les practica antes de que lleguen al año de vida. También existen algunos casos en que el laboratorio los da en adopción y, suponiendo de que estos animales estén en condiciones aceptables, no resulta tan fácil envolverlos en una vida “normal”.

Si ponemos por ejemplo a un perro, hay muchas variables que hay que tener en cuenta: la compañía a la que está acostumbrado va a cambiar ya que su hábito es estar con más canes y en un hogar, probablemente no haya ningún otro animal sino al contrario, va a tener mucho más contacto con humanos; su hábitat pasará de ser exclusivamente interior a combinarlo con el exterior y experimentar muchas situaciones variadas e incontrolables; también se encontrará momentos de solitud y va a tener que aprender unas normas de convivencia e higiene.

Aunque todo esto parezca - y probablemente sea - un mal menor después de lo sufrido, el animal puede padecer estrés, tener problemas de comunicación con otros perros, mostrarse agresivo, ser miedoso con la gente, presentar cuadros de ansiedad, etc. La realidad es que las compañías secuestran la vida de estos cachorros porque nunca más van a tener un comportamiento normal y más, si tenemos en cuenta que algunos experimentos pueden durar hasta más de tres meses con la tortura que eso les puede suponer.

Cerca de 11 millones de animales son utilizados anualmente en la Unión Europea para la experimentación, más de 100 millones en todo el planeta. Las investigaciones pueden ser médicas, educativas, militares, alimentícias, industriales… Por suerte y después de 20 años de lucha, desde marzo de este mismo año, la UE ha prohibido los tests con fines cosméticos, lo que siginifica que la empresa que quiera vender nuevos productos en este continente, no puede usar esta técnica de desarrollo en ninguna parte del mundo.

Pero los que por desgracia siguen vigentes, mantienen a los animales en pésimas condiciones de vida y peor trato. Además, se ha demostrado que los resultados conseguidos conllevan muchos errores cuando los consume un humano. Así, anualmente se retiran centenares de medicamentos del mercado por reacciones adversas. Es muy importante, pues, que se desarrollen métodos alternativos sin animales como, por ejemplo, cultivo de células, tejidos y órganos; estudios con voluntarios humanos, investigación clínica, etc.

Enlace: http://www1.folha.uol.com.br/cotidiano/2013/10/1358477-ativistas-invadem-laboratorio-em-sao-roque.shtml