Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Si continúas navegando, estás aceptando nuestra política de cookies. Pero puedes cambiar la configuración en cualquier momento. Más información

Aceptar

Fes-te'n soci/a

China promueve la bilis de oso como tratamiento para la COVID-19

Actualitat abril 20, 2020

China promueve la bilis de oso como tratamiento para la COVID-19
Se está fomentando el uso de un componente que no tiene soporte científico y se retroalimenta del mismo ciclo de explotación que originó esta pandemia.

A lo largo de la historia, en Asia más de 10.000 osos han sido enjaulados y criados para su bilis. Ésta se extrae de diversas formas, utilizando catéteres metálicos y de látex para abrir heridas en el abdomen, o insertando largas agujas en la vesícula biliar de los animales que son mantenidos en jaulas minúsculas, sucias y sin ningún tipo de enriquecimiento ambiental. Se trata de procesos dolorosos, insalubres y de potenciales caldos de cultivo para enfermedades.

Incluso los animales que llegan a ser rescatados acaban arrastrando grandes estragos durante el resto de sus vidas: necesidad de procedimientos quirúrgicos, enfermedades cardíacas, oculares y dentales, enfermedad de la vesícula biliar, artritis, cáncer, hipertensión, infección de heridas abiertas y un muy largo etcétera.

Con la llegada del nuevo coronavirus, no solo la extracción de bilis de oso no ha parado, sino que, según indica la entidad de protección animal Animals Asia, las inyecciones de Tanreqing, que contiene bilis de oso como ingrediente activo, se están utilizando como tratamiento para los casos de COVID-19.

El Tanreqing es un medicamento chino tradicional que se compone de scutellaria, madreselva, forsythia, polvo de bilis de oso y cuerno de cabra. Los tres primeros son ingredientes de origen vegetal, mientras que el polvo de bilis de oso y el cuerno de cabra son, tal y como indican sus nombres, de origen animal. La bilis de oso del Tanreqing contiene el ácido biliar ácido ursodesoxicólico o UDCA. El UDCA sintético (sin usar bilis de osos) se ha producido y utilizado en todo el mundo durante décadas para tratar una variedad de patologías.

Pero en este caso se ha vuelto a recurrir al ácido biliar de origen animal y, tal y como indican desde Animals Asia, es muy arriesgado confiar en productos como la bilis de oso como solución para combatir un virus mortal que parece haberse originado justamente de especie salvajes.

A finales de febrero, China tomó la decisión de prohibir por completo el consumo de vida silvestre. Sin embargo, el uso de animales para la investigación científica, y la medicina tradicional se excluyeron de esta prohibición. Por lo tanto la decisión de prohibir el consumo de fauna salvaje no ha afectado la cría de bilis de oso.

Todo un contrasentido también considerando que la medicina china dispone de una larga lista de posibilidades de origen vegetal para prevenir y tratar enfermedades, ofreciendo por lo tanto, alternativas a los productos animales.

Así que, pese a que la Organización Mundial de la Salud ha venido reiterando que no existe aún cura para la COVID-19, se está fomentando el uso de un componente que, no solo no tiene soporte científico, sino que, dada la naturaleza por la cual se extrae, contiene inherentemente infección y enfermedad y fomenta el mismo ciclo de explotación que originó esta pandemia.

En definitiva, a día de hoy todavía no existe ni vacuna, ni tratamiento para la COVID-19 y lo mejor que puede hacer cualquier persona es seguir las recomendaciones médicas especialmente en cuanto a higiene personal y alimentaria se refiere.

Fuente: AnimalsAsia

¿Quieres apoyar nuestro trabajo? Ayúdanos a seguir: HAZTE SOCIO

Colabora por tan sólo 1€ al mes: HAZTE TEAMER

Recibe nuestro newsletter: SUSCRÍBETE AQUÍ