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Zoos y conservación: mitos y realidad

Awareness Barcelona, december 23, 2019

Zoos y conservación: mitos y realidad
La Ley de zoos especifica que las razones de mantener animales en cautividad son la conservación, la educación y la investigación. Pero ¿cumplen los zoológicos con estas premisas?

La Ley de zoos especifica que las razones de mantener animales en cautividad son la conservación, la educación y la investigación. Pero la realidad es casi todos los zoos del mundo no cumplen con estas premisas. La conservación e investigación solo se pueden sostener si se acogen especies en peligro de extinción y si el centro participa en programas reales de conservación.

A continuación damos unos cuantos números para ayudar a entender porqué los zoológicos no están ayudando a frenar la desaparición de las especies.

A día de hoy, un total de 784 especies han sido declaradas oficialmente "extintas". De las 40.177 especies evaluadas utilizando el criterio de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), 16.119 están listadas ahora como especies en peligro de extinción. Esto incluye uno de cada tres anfibios y un cuarto de los árboles coníferos del mundo, así como una de cada ocho aves y uno de cada cuatro mamíferos. Verdaderamente estamos delante de un panorama desolador.

En los zoos solo se encuentra un 6% de las 7.000 especies animales en peligro de extinción. La gran mayoría de los animales de los zoológicos, por lo tanto, no pertenecen a especies amenazadas. ¿Y entonces por qué se les mantiene en cautividad? Sencillamente para exhibirles y ganar dinero.

La conservación debería estar detallada en un plan que indicara la participación del zoológico en programas oficiales de cría en cautividad, con objetivos conservacionistas. Estos objetivos se basan en lograr una población autosuficiente, que mantenga al menos el 90% de la variabilidad genética original durante cien años o más para evitar la endogamia y los problemas que de ella se derivan, y así conseguir que los animales formen parte de futuros programas de reintroducción. En cambio, los zoos elaboran programas de cría de multitud de especies que luego no se reintroducen, sino que sirven para alimentar las colecciones de otros zoos y mantener la diversidad genética.

Para lograr objetivos conservacionistas reales, la población cautiva debería ser gestionada como un conjunto (a pesar de que su ubicación pudiera ser dispersa) y bajo la supervisión de la EAZA (European Association of Zoos and Aquaria). Sin embargo, los últimos datos del 2015 indican que hay unos 70 zoológicos en España y que tan sólo 16 son miembros de la EAZA, y 3 de la WAZA (World Association of Zoos and Aquariums). La EAZA cuenta con un total de 383 miembros de 44 países.

Los proyectos de reintroducción son tremendamente complejos y delicados. Tan sólo unas 20 especies en el mundo han sido reintroducidas en su hábitat natural con cierto éxito (el 80%, herbívoros) y no provenientes de zoos, sino de centros científicos de cría especialmente destinados a esta finalidad.

Por lo tanto, aceptando que la gran mayoría de programas de cría en cautiverio no son viables ni eficaces para la conservación de las especies, los zoológicos deberían adoptar políticas de no reproducción. Deberían dedicar sus fondos y esfuerzos a conservar y proteger los hábitats naturales y sus especies.

De hecho, sería mucho más eficaz financiar proyectos de conservación en los países de origen, ya que en algunos casos hay especies nacidas en cautividad que no pueden ser reintroducidas porque su hábitat natural está en peligro o ha desaparecido.

En definitiva, la cría en cautividad y la reintroducción tienen mayor probabilidad de éxito si se hacen en el lugar de origen del animal, la llamada conservación in-situ.

Teniendo en cuenta todo esto, los zoos deberían aplicar métodos para evitar la reproducción de los animales y los “excedentes de población” que generan este tipo de prácticas. En cambio, tanto la WAZA como la EAZA contemplan la llamada “eutanasia de manejo” como una posible herramienta para el control de las poblaciones en los zoológicos. El sacrificio de crías o ejemplares sanos cuando las instalaciones del centro son insuficientes para mantener el bienestar de toda la comunidad también es conocido como “culling”, aunque los zoos utilicen el eufemismo “reciclar estos excedentes dentro de la cadena de alimentación del zoo".

¿Y la educación? La mayoría de los zoos carecen de un programa de educación, no disponen de personal formado, no realizan visitas guiadas ni charlas educativas, tampoco elaboran rigurosos paneles de interpretación o disponen siquiera de un aula educativa.

Por el contrario basan su educación en los espectáculos de ciertas especies, mayoritariamente aves exóticas, leones marinos, focas, cetáceos, etc. Estos espectáculos se anuncian como “educativos”, pero lo cierto es que no contribuyen a la formación del público, ni aportan datos relevantes sobre las especies, su comportamiento o su hábitat. Por el contrario, transmiten un mensaje erróneo sobre la cautividad, normalizándola, presentando a los animales realizando ejercicios circenses e incluso mostrando a los visitantes que las interacciones entre estos animales y los humanos son normales y beneficiosas para ellos.

 

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