Se calcula que más de 100 millones de animales son utilizados anualmente para experimentos en laboratorios, al menos 11 millones en la Unión Europea.
Se excluyen de las estadísticas los animales criados para investigación pero más tarde sacrificados como excedentes.

Los tipos de experimentos realizados en animales incluyen; investigación básica, investigación biomédica, pruebas de productos, educación y formación e investigaciones militares, es decir, investigadores de todo el mundo utilizan animales para probar o desarrollar cualquier cosa, desde productos de limpieza, cosméticos, aditivos alimentarios y farmaceuticos, químicos industriales, agroquímicos, comida de mascotas, productos con alcohol, tabaco. En la investigación militar, a los animales se les usa para probar gases venenosos, enfermedades por descompresión, heridas de explosiones, quemaduras y radicaciones para evaluar nuevas armas.
Entre las especies de animales utilizados están gatos, perros, ratas, ratones, conejos de india, conejos, peces, aves, primates y animales de granja. Principalmente se utilizan ratas, ratones y conejos porque son fáciles de manejar, crían rápidamente y su manutención es barata.
Las preocupaciones por el bienestar de los animales de experimentación son relacionadas con el alojamiento, los procedimientos y su origen:

Existen numerosas técnicas de experimentación sin animales como por ejemplo; cultivos de células, tejidos y órganos, estudios epidemiológicos, estudios con voluntarios humanos, investigación clínica, modelos matemáticos e informáticos.

Este concepto, introducido por Russell y Burch en 1959, significa:
Este enfoque pretende minimizar el impacto de los experimentos con animales y finalmente reemplazarlos por alternativas.
Aunque la mayoría de los países desarrollados controlan la experimentación en animales a través de la legislación, el control de la aplicación de éstas varías considerablemente de país en país. Algunos permiten una regulación propia, como los ‘Comités éticos’ que consisten básicamente en empleados de empresas que utilizan animales. Otros tienen un control gubernamental que incluyen la aprobación de los experimentos dolorosos y visitas de inspección. Sin embargo, se ha demostrado que estos sistemas no garantizan la no violación de las leyes ni la crueldad hacia los animales.
Es importante que si un estudiante se opone éticamente al uso de animales para experimentación en alguno de sus cursos, tenga la opción de no tomar parte en ellos y no por ello estar en desventaja en los exámenes y aprobación del curso. Existe una organización llamada Interniche (www.interniche.org) establecida específicamente a ayudar a estudiantes con este dilema. Disponen de una base de datos de más de 500 métodos alternativos a los experimentos más frecuentemente realizados en la educación.
Cada año, se someten a unos 35,000 animales en Europa y millones alrededor del mundo a un dolor y sufrimiento intensos en experimentos para probar productos cosméticos y sus ingredientes como perfumes, champús, dentífricos, tintes, cremas, maquillaje y desodorantes. Este tipo de experimentación en aras de la vanidad humana es especialmente injustificable.
La ingeniería genética es el campo más creciente en la experimentación animal. Implica la manipulación de genes para la producción de animales transgénicos.
Estas manipulaciones provocan un sufrimiento inmenso a los animales y la mayoría de los métodos utilizados producen resultados impredecibles. Se pueden ‘crear’ cientos de animales para conseguir un individuo transgénico con las características deseadas. Algunos de estos animales sufren efectos inesperados graves, incluso mortales, como el desarrollo de tumores, defectos cerebrales, deformidades, infertilidad, artritis, diabetes y otros trastornos metabólicos.
Además de por los efectos inesperados, los animales también sufren de los efectos resultantes de la investigación. Por ejemplo, se crean animales para que sirvan de modelo de enfermedades dolorosas y estresantes como el cáncer, Alzheimer y Parkinson.

También se modifican animales genéticamente para que crezcan más rápidamente, más grandes o delgados provocando graves problemas de bienestar animal empujando sus capacidades de producción al límite.
Otros temas relacionados con la ingeniería genética incluyen la clonación, las patentes de animales, xenotransplantes (transplante de órganos o tejidos de animales en humanos), y la producción de genes (como por ejemplo que la leche de una vaca lleve vitaminas o farmacéuticos específicos).
Los experimentos con primates son especialmente controvertidos. Entre otras razones, por sus extraordinarias habilidades mentales y su parecido con los humanos. Se han utilizado miles de chimpancés en experimentos destinados a buscar una cura para el SIDA, pero ahora se sabe que aunque el SIDA puede matar a las personas, no ocurre los mismo con los chimpancés.
Más información en: www.buav.org

Inscrita en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Medio Ambiente
y Medio rural y marino con el número 1/2004.
La Fundación FAADA, para la Adopción, Apadrinamiento
y Defensa de los Animales es una entidad sin ánimo de lucro
para la protección de los animales.