Debería preocuparnos que entre nuestra sociedad exista un grandísimo número de personas capaces de matar por diversión. En España, salen a disparar casi dos millones de personas.
Los 300 millones de cartuchos que se disparan cada temporada dejan en el campo 5.000 toneladas de plomo. Junto a este plomo, quedan esparcidos en campos, montes y riberas, cantidades de latas, bolsas de plástico y papel de aluminio dejando en entredicho el manido argumento ecologista de los cazadores.
El plomo, metal pesado altamente contaminante, provoca un grave impacto medioambiental y provoca la muerte a decenas de miles de aves acuáticas.
El colectivo de los cazadores tiene como principal argumento el mejorar el equilibrio de las especies. Sin embargo tienen que repoblar el campo de animales que han sido criados de manera intensiva en granjas para luego poder matarlos.

En España existe la granja de cría de perdices más grande del mundo de las que se crían anualmente 5 millones de ejemplares en el estado español. Los cazadores han mezclado jabalíes salvajes con cerdos domésticos para que éstos sean más prolíferos y menos esquivos de los humanos ofreciendo a los cazadores más argumentos y facilidades para su caza.
En una época en que es imposible pasear por los bosques y los campos y ver animales salvajes, ¿cómo pueden los cazadores argumentar superpoblación de animales?
Hemos reducido sus territorios, construido carreteras, dañado sus hábitats y contaminado sus aguas, ¿cómo puede haber superpoblación? En todo caso si hay una población insostenible de alguna especie suele ser porque los cazadores han exterminado sus especies depredadoras, como el caso de los conejos y los zorros.
¿Puede calificarse de 'ecologista' una actividad que ha provocado la extinción de más de 270 especies de vertebrados, que ha roto el equilibrio ecológico de nuestra fauna autóctona, y que llena nuestros campos y bosques de plomo, plásticos y latas?
Por otro lado, los cazadores llenan nuestros montes de trampas, cebos y lazos donde caen todo tipo de animales, pues no son trampas selectivas, muriendo de manera terrible miles de animales no tan sólo salvajes, sino también domésticos.
Durante las cacerías, las batidas, los perros y los disparos pueden repercutir negativamente en la fauna salvaje, debido al estrés y los ruidos. También pueden morir de inanición las crías de hembras que han sido cazadas.
El colectivo de los cazadores es famoso también por las miserables condiciones en las que mantiene a sus perros en realas. Precisamente éste es el colectivo responsable del mayor número de abandonos de perros en nuestro país. Sólo en Cataluña más del 60% de los perros que se encuentran abandonados en protectoras son de caza.

Las rehalas son conocidas por las pésimas condiciones en que se mantiene a los perros, desde FAADA se denuncian numerosas perreras ilegales de cazadores cada año.
Gran parte del territorio nacional es coto de caza. En España se matan todos los años unos 30 millones de animales.
Anualmente se da permiso para cazar 4.4 millones de conejos, 1.4 millones de liebres, 5 millones de perdices, 90,000 ciervos y 3,664 rebecos entre otros.
En España, se cazan cada año unos 30 millones de animales
Existen igualmente, numerosos casos de caza ilegal que incrementan considerablemente estas cifras.
Algunas administraciones otorgan a la promoción de esta actividad generosas subvenciones con dinero público. También se permite en algunos lugares la caza en parques naturales protegidos.
Para los cazadores más exigentes, existe la posibilidad de cazar por encargo especies más preciadas, como leones y tigres en el Sur de África, osos polares en la Antartida y osos Brunos protegidos en Rumania, algunos en peligro de extinción.
Debería prevalecer el derecho de quienes desean disfrutar de la naturaleza viendo animales autóctonos en libertad y pasear por los bosques con tranquilidad sobre los intereses de los cazadores que invaden nuestro territorio año tras año.

A continuación, unas cifras que nos invitan a reflexionar acerca del peligro que suponen los cazadores, no tan sólo hacia los animales, sino también hacia las personas.

En 2005, el número de heridos por accidentes de caza se elevó a casi 2.000. En 2002 murieron 23 personas y, en 2004, 18. En cinco años hubo 5.263 heridos, mientras que la media anual, según la mutua de los cazadores, Mutuasport, es de 2.585 accidentes de caza, con más de 24 muertos por disparo y 2.448 heridos por disparo.
Sin olvidar, claro está, a los principales afectados; los animales: 60.000 muertos al año en España a manos de cazadores.

Inscrita en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Medio Ambiente
y Medio rural y marino con el número 1/2004.
La Fundación FAADA, para la Adopción, Apadrinamiento
y Defensa de los Animales es una entidad sin ánimo de lucro
para la protección de los animales.