
Existe una moda creciente de adquirir animales exóticos como animales de compañía. Los animales exóticos no son tan sólo pitones de 80 kilos, chimpancés y cocodrilos sino que también pueden serlo mapaches, tucanes, guacamayos, cacatúas, chinchillas, tortugas, erizos, hurones, iguanas, conejos, arañas, escorpiones, cerdos vietnamitas, cobayas, ardillas y coatíes, entre otros.
Aunque existe un comercio ilegal de estos animales de grandísimas dimensiones, el tráfico ilegal de animales salvajes es el segundo más grande después del tráfico de armas, su comercio legal es igualmente preocupante.
Está calculado que por cada animal exótico que llega vivo a nuestras manos, otros nueve han muerto por el camino, ya sea durante la captura, el traslado, el manejo inadecuado de los animales, etc.
Las tiendas de animales venden todo tipo de especies exóticas a dueños inexpertos que desconocen lo delicados que son, y ofreciendo poca o nula información acerca de los muchos cuidados que requieren. Por ejemplo, cada año se venden en España unas 60,000 iguanas, aunque pocas personas saben que estos animales pueden llegar a medir 2 metros, que requieren unos cuidado muy específicos (controlando la temperatura del terrario y cambiándola a diferentes horas del día), una alimentación controlada y que necesitan un espacio mínimo de 4 metros cuadrados.

Las numerosas enfermedades que sufren los animales salvajes en cautividad están casi siempre motivadas por una atención inadecuada y por un desconocimiento de las necesidades del animal. Pocos veterinarios están capacitados para atender a estos animales y los servicios de un especialista pueden significar un gasto considerable.
Cuando los propietarios se cansan de los animales o éstos enferman, o cuando se hacen demasiado mayores para vender en las tiendas, los animales exóticos suelen terminar el centros de recuperación privados que, sin recibir ayudas de la administración, deben asumir las consecuencias de estos abandonos fruto de la irresponsabilidad de unos y de unas leyes irresponsables que permiten su venda. Otros muchos terminan abandonados en la calle o en los ecosistemas autóctonos pudiendo ocasionar graves problemas ecológicos.
No se debería permitir la venta de animales exóticos si luego no existe en España ni un solo centro de recuperación público. Aunque la responsabilidad final recae sobre aquellos que, como resultado de una moda o de un capricho momentáneo, adquieren estos animales.

Si respetamos a los animales salvajes, debemos dejarlos vivir y proteger su hábitat, pues es el medio para el cual están adaptados y preparados.
Inscrita en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Medio Ambiente
y Medio rural y marino con el número 1/2004.
La Fundación FAADA, para la Adopción, Apadrinamiento
y Defensa de los Animales es una entidad sin ánimo de lucro
para la protección de los animales.