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La dura realidad de las protectoras de animales

Concienciación septiembre 12, 2018

La dura realidad de las protectoras de animales
¿Por qué quieren cobrarme para adoptar?¿Por qué no quieren darme al animal que a mi me gusta?¿Por qué no se hacen cargo de mi perro si yo ya no puedo? Contestamos a todas tus preguntas sobre protectoras de animales.

Trabajar en una protectora de animales es, en ocasiones, una de las labores sociales más incomprendidas y poco valoradas (aunque los animales siempre lo compensen con su gratitud). Y cuando hablamos de trabajo nos referimos al que se hace de forma voluntaria o con retribución, generalmente escasa.

Constantemente aparecen quejas en las redes sociales sobre distintas protectoras con las fórmulas: “No quieren acoger a este perro/gato y ya no lo puedo continuar teniendo”, “No me quisieron dar a un perro/gato en adopción”, “Me quieren cobrar X euros por adoptar, encima que les hago un favor”, etc.

Para comprender los motivos de las protectoras lo mejor es conocerlas un poco, y a su situación.

La cuerda floja de la supervivencia

Las protectoras de animales que tienen la suerte de recibir una subvención son escasísimas. De hecho, el 80% de las entidades protectoras de Catalunya no recibe ninguna subvención. Además de ser muy pocas, la cuantía recibida también es absolutamente insuficiente para mantener a todos los animales que tienen y que van recogiendo a diario.

Algunas protectoras tienen convenios con los ayuntamientos de sus zonas a cambio de un importe económico, que no cubre ni de lejos lo que supone dar ese servicio. La mayoría de protectoras dependen, para sobrevivir, de sus socios y de las muchas actividades que deben hacer durante el año para poder  llevar a los animales al veterinario, pagar operaciones (y salvarles la vida), mantener el refugio en buenas condiciones, tramitar las adopciones y con suerte pagar a las pocas personas que trabajan remuneradas, comprar alimento, medicación, gestionar voluntariado, recoger a los animales abandonados, llevarlos al veterinario, ponerles comida y agua, sacarlos a pasear, limpiar, medicar y una larga lista de tareas que se realizan cada día sin falta.

El precio de la adopción

Por ley, las entidades deben entregar los animales que dan en adopción estando éstos esterilizados, identificados con microchip, vacunados y desparasitados. Si estos servicios veterinarios los asumiera un particular el precio, por ejemplo, en el caso de una perra, podría ser más de 500€. El precio de la adopción en la protectora, en cambio, suele oscilar entre los 100 y 200€. 

Para situarnos, los precios de los servicios veterinarios para particulares, de todo lo que le han hecho a un animal adoptado en una protectora serían más o menos los siguientes:

  • Identificar con chip (de media): 35-45€
  • Esterilización de:
  • Gato: 100-200€
  • Gata: 200-250€
  • Perro: 250-300€
  • Perra: 300-600€
  • Vacunas: 40-50€ cada una
  • Desparasitación: Entre 10 y 30€ según el peso

¿Por qué no pueden aceptar al animal que has encontrado?

En España se abandonan unos 150.000 perros y gatos anualmente. En Cataluña se cuentan unos 35.000€ de media. Estas cifras son las que saldrían teniendo en cuenta que muchos de estos animales no llegan a entrar en los refugios. Por lo tanto, no se contabilizan en las cifras de los recientes estudios realizados, que dan números menores a éstos. Estas cantidades suponen que los refugios estén llenos todo el año e incluso por encima de su capacidad. La saturación puede llegar a ser tal que una protectora se ve a obligada a dejar de aceptar animales porque, por la propia seguridad y el bienestar de los mismos, no caben más en el recinto. Por ello son tan importantes las casas de acogida, que ayudan a descongestionar los refugios y pueden prestar una atención más personalizada.

El colapso de las protectoras no se puede contar sólo en verano. Cada vez que hay época de crías las entidades suelen encontrarse decenas de cachorros abandonados en una misma semana. Es muy peligroso mantener a recién nacidos o animales de corta edad con otros animales ya que aún no han desarrollado sus defensas y supone un peligro para su vida. Podría empezar una epidemia que acabase rápidamente con todos ellos. También hay que tener en cuenta las “llegadas inesperadas” en forma de animales encerrados en cajas dejados en la puerta del refugio, decomisos policiales y casos de síndromes de Noé donde llegan decenas de animales de golpe, hembras que llegan embarazadas, “devoluciones” cuando los cachorros adoptados crecen… En ocasiones, simplemente es imposible para los refugios recoger un solo animal más.

Entonces, ¿qué puedo hacer?

Si encontramos un animal abandonado debemos tener presente que la competencia de animales perdidos y abandonados siempre es del ayuntamiento de ese municipio. Si llevamos al animal directamente al centro de acogida, sin informar previamente al ayuntamiento correspondiente, el refugio no podrá cobrar ese servicio al ayuntamiento y tendrá que asumir los gastos de ese animal que hemos llevado. Debe ser siempre el ayuntamiento quien pida el servicio a la protectora. En la mayoría de casos, la policía local es la encargada de recibir el aviso y trasladar la petición al centro. De ese modo, con la petición oficial, la protectora sabe que ese animal estará cubierto, en una pequeña parte, por el ayuntamiento del municipio donde sea encontrado el animal. Si además quieres colaborar, seguro que el centro aceptará encantado la colaboración que puedas hacer, tanto para ayudar a localizar a su familia si se trata de una pérdida como de difundir el animal para encontrarle un nuevo hogar si se trata de un abandono.

Adoptar con el consejo de expertos

El personal que atiende en las protectoras gestionando las adopciones son expertos en su trabajo y conocen perfectamente la manera de ser y las necesidades de cada uno de los habitantes del refugio. Las personas del centro son quienes mejor pueden orientarte según el carácter que tenga el animal y el estilo de vida que tengas en casa.

Por ejemplo, para una familia que no sale mucho siempre será mejor un perro adulto, de carácter tranquilo. Si son personas mayores, un cachorro es la peor elección ya que tiene demasiada energía y necesita mucho movimiento. Si no tienes mucho tiempo o es tu primer perro, un cachorro (de perro o gato) tampoco es buena idea porque necesitan mucho tiempo para educarlos bien y algo de conocimientos si queremos evitar problemas de comportamiento en el futuro. Adoptar debe ser una responsabilidad con el animal elegido durante toda su vida, que no suponga tener que devolver al animal porque han surgido problemas en la convivencia. Para ello, hay que dejarse asesorar por el personal que conoce a los animales y sabe quién podría ser nuestro mejor compañero. Las recomendaciones de un buen educador canino o felino siempre son una buena opción.

“Pero yo…”

Las protectoras necesitan tener la seguridad de que los animales van a ser adoptados y se cubrirán y cuidarán todas sus necesidades. Pero a veces los adoptantes no entienden el “exceso de celo” de los centros que quieren ver la casa, o hacer visitas después de adoptar, o antes, o hacer pre-adopciones… Todo esto se hace por el bien del animal. En los refugios se han encontrado con miles de situaciones desagradables, en ocasiones trágicas. Es su responsabilidad velar por su bienestar presente y futuro y mantener la prudencia necesaria antes de dar un animal en adopción. A lo mejor queremos que nuestro veterinario sea quien esterilice a la nueva gata, pero tal vez no puede ser. La precaución puede incomodar cuando no tenemos las mismas malas experiencias que el personal de las protectoras, pero es necesaria para que se aseguren de que los animales van a tener una buena vida y que, en la medida de lo posible, no se están equivocando al dejarte ser la persona responsable de la vida de ese animal.

Cuando se adopta no debe hacerse por nosotros sino por los animales. Por eso ellos serán los protagonistas en todo momento. Ellos, su salud, su carácter, sus necesidades y su bienestar estarán en el centro. Y eso es lo que hace que una protectora haga un buen trabajo.

 

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