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Fiestas - Ferias medievales

Animales implicados

Aves, Équidos, Cerdos, Serpientes

Alcance de la problemática

Internacional

Ámbito de actuación de FAADA

España

Descripción

Es común que en algunos municipios celebren al menos una vez al año durante varios días, fiestas en las que recrean espacios y actividades de la Edad Media. En los mercados se exhiben distintas especies de animales. Los más habituales son los animales domésticos como patos, gallinas o cerdos en corrales, expuestos al público; además de los típicos paseos en burro o poni, o caballos tirando de un carro. A pesar de que no entra en el contexto de una feria medieval, se ha puesto de moda también exhibir aves rapaces e incluso permitir que las personas se hagan fotos con estos animales. Es posible incluso que en algunas ferias, se exhiban serpientes y otros animales salvajes, aprovechando la ocasión para poder sacar un beneficio económico de ellos.

Aunque durante la feria puede que no se vean indicios de maltrato o de sufrimiento explícitos, las condiciones en las que viven estos animales son deplorables. Los traslados constantes, la vida en espacio muy restringidos, el trabajo al que son sometidos y la presencia continua de gentío con el ruido asociado, produce un gran estrés que va en detrimento de su bienestar.

Exhibiciones de aves rapaces

Halcones, águilas, búhos y otras especies de aves salvajes, pueden observarse atadas, y con los ojos tapados, en algunos puestos de estas ferias. Generalmente, los propietarios marcan un horario en el que realizan un espectáculo con esas aves, enfocado a mostrar las típicas técnicas de entrenamiento que se utilizan en la cetrería (una actividad de caza en la que se entrena a las aves rapaces para atrapar y retornar las presas). Además de poder mirar a los animales, mientras actúan o, la mayor parte del tiempo, mientras están atadas en el suelo, se invita a los paseantes a acercarse al interior de la caseta para hacerse fotos sosteniendo a alguna de las aves.

Las aves rapaces son animales salvajes que tienen muchos problemas para adaptarse a la vida en cautividad. Tienen necesidades básicas que son evidentes por su condición de aves voladoras y carnívoras, difíciles de cubrir en condiciones de cautividad. En este caso, los animales sufren por el hecho de no ser libres, sino que además, son trasladados de un municipio a otro de forma constante y expuestos al bullicio de cientos o miles de personas, durante muchas horas seguidas. Las aves están expuestas durante el día entero, a pesar de que la mayoría de especies son de hábitos nocturnos y permanecen atadas o encerradas la mayor parte del tiempo.

Su participación, además, lleva asociado un riesgo para las personas pues son animales de naturaleza salvaje y con unas características físicas capaces de herir a los seres humanos, especialmente a los niños o a quienes desconocen  por completo su biología, comportamiento y manejo. Por otro lado, el mensaje que se ofrece al público mediante este trato a las aves, es contraproducente para la conservación de estas especies, pues fomenta el expolio de nidos de rapaces, dando una imagen equivocada de lo que son y de cómo viven estos animales en la naturaleza.

La Sociedad Española de Ornitología, en su posicionamiento sobre el uso de aves rapaces para la práctica de la cetrería, manifiesta que deberían prohibirse las exhibiciones con estos animales pues carecen de garantías veterinarias y de seguridad y, además,  el público se olvida de que estos animales son salvajes que deben vivir en su hábitat natural y sienten deseos de adquirirlas como mascotas.

Paseos en burro y poni

Aunque se asume que montar a cualquier équido o utilizar a estos animales para tracción es aceptable, la realidad es que estas actividades distan mucho de ser éticas.

Para empezar, en las ferias medievales, los animales permanecen atados todo el día hasta que llegan los clientes. Las condiciones climáticas pueden ser extremas en ocasiones y no disponen de los medios ni la infraestructura adecuada para poder salvaguardarse. La cantidad de personas que pasean a su alrededor, el ruido constante e incluso la pirotecnia que tiene lugar en estas fiestas, les provoca estrés y no pueden huir. Cuando los visitantes deciden llevar a cabo la actividad, que puede ser o bien montar encima de ellos un corto trayecto, generalmente en círculos, o bien subir en un carro para ser arrastrados por estos animales; al estrés se suma el cansancio de tener que llevar tal carga, que en días de mucha afluencia puede durar muchas horas sin descanso. Los yugos que utilizan para inmovilizarles o manejarles, les pueden producir lesiones en la piel por el roce constante y el exceso de peso o de trabajo puede provocarles daños músculo-esqueléticos y deshidratación. El cambio en la rutina de alimentación y el estrés crónico también les puede provocar cólicos, que son muy dolorosos y pueden acabar con la muerte del animal.

Por estas y otras razones, incluso veterinarios expertos en équidos desaconsejan totalmente esta práctica.

También en este caso, sumado a la crueldad a la que se somete a los animales, la idea que se lleva el público de estas atracciones es que las personas pueden disponer y dominar al resto de seres cuando les apetezca, sin tener en cuenta las necesidades o el estado físico o mental del otro. El respeto a los animales, a la naturaleza, e incluso a otras personas humanas, quedan lejos de las enseñanzas que pueden recogerse de estas actividades. 

Actuación FAADA

  • Difundimos campañas que pretenden acabar con estas prácticas.
  • Concienciamos a las personas para que vean la crueldad que hay tras este tipo de entretenimiento.
  • Pedimos a los Ayuntamientos que no permitan estas actividades en sus municipios.

¿Qué puedes hacer tú?

  • Elige no asistir a festividades o espectáculos donde se utilice el sufrimiento animal como entretenimiento.
  • Escribe a tu ayuntamiento para pedir que no permita el uso de animales en las fiestas, logrando el apoyo de familiares, amigas o vecinos.
  • Difunde las campañas dirigidas a acabar con esto en tus redes sociales.

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