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Reubicaciones de colonias felinas: todo lo que necesitas saber

Nuestra acción Barcelona, julio 27, 2020

Reubicaciones de colonias felinas: todo lo que necesitas saber
Aunque la situación es diferente en toda España ya que cada CCAA tiene su legislación, hoy queremos explicar el caso concreto de Catalunya donde, a pesar de haber una normativa muy avanzada, los ayuntamientos no cumplen con sus obligaciones.

En los últimos tiempos nos llegan muchos casos relacionados con la reubicación de colonias felinas. Las propias dudas que acompañan estos casos suelen ser si está permitido, las consecuencias de dicha reubicación y como llevarlas a cabo correctamente llegado el caso.

Aunque la situación es diferente en toda España ya que cada CCAA tiene su legislación, hoy queremos explicar el caso concreto de Catalunya donde, a pesar de haber una normativa muy avanzada, los ayuntamientos no cumplen con sus obligaciones.

Lo primero que hay que tener claro es que en Catalunya la competencia de la gestión de colonias es de los ayuntamientos. Es decir, los ayuntamientos deben controlar dichas colonias mediante el método CER (Capturar/Esterilizar/Retornar).

Deben proporcionar atención veterinaria a los gatos ferales heridos o enfermos en calle, y no pueden prohibir su alimentación, a lo sumo pueden regularla (como tiene que ser la alimentación y otros aspectos).  

En nuestras oficinas no hay día que no nos llegue aviso de algún ayuntamiento de los 948 de Catalunya donde las ordenanzas incumplen este punto de manera flagrante, prohibiendo alimentar gatos ferales y donde, además, se verifican casos de inacción, sacrificio de gatos, falta de atención veterinaria, etc.

Mientras tanto, los voluntarios/as y entidades hacen el trabajo de dichos ayuntamientos llevando a cabo el CER, proporcionando alimentación a los animales e incluso esterilizando o asumiendo los costes de la atención veterinaria.

Esto nos lleva a pensar que si dichos ayuntamientos aún no tienen claras sus competencias básicas a nivel de normativa, no va a ser menos con la gestión de la parte técnica. Si bien es cierto que cada vez más las administraciones piden asesoramiento a entidades especializadas, todavía se siguen cometiendo verdaderas atrocidades por la falta de interés, información y gestión en el manejo de dichos animales.

Si tenemos en cuenta que los gatos son animales muy territoriales, podemos tener una idea de lo que pude suponer para ellos una reubicación. El fenómeno del nicho ecológico es aquel donde los animales se instalan porque la zona tiene recursos varios y donde luego las personas empieza a alimentarlos, y no a la inversa. Ojo con ese argumento muy utilizado por los técnicos/as municipales que esgrimen que si sacas un trozo de pizza por la ventana aparecerá un ejército de ferales hambrientos y que encima serán tuyos porque los alimentas tú. No es cierto ni lo primero ni lo segundo.

Estamos viendo ayuntamientos que pretenden desplazar una colonia de varios individuos controlados, sanos y gestionados por voluntarios/as que los conocen bien y que se ocupan diariamente de ellos, por simples quejas de un vecino. Sabemos que hay vecinos muy insistentes, pero reubicar una colonia de gatos sin los pasos adecuados puede suponer el peor de los escenarios para esos animales y que además, en poco tiempo, puedan aparecer nuevos gatos en la misma zona.

Las reubicaciones deben estar justificadas siempre y, a ser posible, basándose en los informes técnicos de las entidades proteccionistas o al menos avaladas por ellas mismas y los gestores.

Si un vecino se queja, es imprescindible realizar una mediación con todas las partes, explicar los beneficios del CER, las consecuencias de la retirada de los gatos (llegada de nuevos individuos), detallar las competencias de cada uno e informar sobre los sistemas disuasorios éticos que existen y que pueden evitar que los animales entren en una propiedad privada. Pero dejando claro que no se puede impedir que se muevan libremente por zonas públicas.

No deja de ser curioso ver personas que se van a vivir a entornos naturales para disfrutar de la naturaleza y luego nos llaman porque detestan la presencia propia de seres vivos y quieren exterminar todo lo que se mueve.

Así pues, la opción de reubicar “porque los animales molestan” no va a funcionar, puesto que en ese nicho ecológico va a dejar un vacío que provocará un efecto llamada para una colonia nueva, y desde un perspectiva económica, el ayuntamiento deberá volver a esterilizar desde cero y además asumir los costes veterinarios de los animales atropellados debidos a la reubicación mal hecha.

En definitiva, un dispendio de tiempo, dinero, recursos y energía que va a provocar la muerte de esos animales. Sabiendo además que los gatos ferales son competencia municipal, ¿quién mejor para defenderlos y cuidarlos que su propio ayuntamiento?

 

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