Actualidad Orlando, diciembre 31, 2025
Ha muerto Katina, una de las tres últimas orcas capturadas en libertad que seguían en instalaciones de SeaWorld y la única que quedaba en Orlando. El animal falleció tras pasar casi cinco décadas prisionera en un tanque de hormigón. Con su muerte, se convierte ahora en la orca número 46 fallecida bajo la responsabilidad de SeaWorld.
Katina fue arrancada del mar en 1978, cuando apenas tenía 2 años, frente a las costas de Islandia. Tras ser trasladada entre distintos parques marinos, acabó en SeaWorld Orlando, donde permaneció confinada hasta su muerte en tanques pequeños y estériles, sin estímulos ni posibilidad de desarrollar comportamientos naturales. Además de exhibirla en espectáculos, SeaWorld la utilizó como máquina reproductora, forzándola a parir siete crías. Cuatro de ellas ya han muerto.
En 2018, Katina sufrió una grave lesión en la aleta dorsal durante una interacción con orcas incompatibles, obligadas a convivir en un grupo artificial. La aleta dorsal contiene una extensa red de vasos sanguíneos clave para la termorregulación. En cautividad, las heridas abiertas tienen muchas más dificultades para curar y aumentan el riesgo de infecciones, una de las principales causas de muerte en orcas cautivas.
La lesión de Katina permaneció visible durante años, convirtiéndose en un símbolo del fracaso de SeaWorld a la hora de proteger a los animales que mantiene encerrados. Katina se suma así a la larga lista de orcas que han muerto en cautividad. Su historia vuelve a dejar un mensaje claro: los cetáceos no pueden vivir en tanques.
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