Actualidad Bruselas, julio 14, 2026
Hace unos días, la Comisión Europea ha presentado por fin su esperada Estrategia Europea para la Ganadería. Entre los compromisos anunciados destaca la presentación, antes de que termine este año, de propuestas legislativas para poner fin al uso de jaulas en determinadas especies y otras mejoras para pollos y cerdos.
Se trata de un paso importante que llega tras años de presión por parte de las organizaciones de protección animal de toda Europa y de millones de ciudadanos y ciudadanas europeas que reclamaron el fin del confinamiento de los animales de granja. Sin embargo, el anuncio también deja claro que la lucha está lejos de haber terminado.
Desde Eurogroup for Animals y FAADA celebramos este primer compromiso político, pero recordamos que ningún animal debe quedarse atrás. La futura legislación debe responder al mandato ciudadano expresado a través de la Iniciativa Ciudadana Europea End the Cage Age, hace ya cinco años, y prohibir las jaulas para todas las especies, ¡no solo para algunas!
La estrategia también contempla la eliminación de la cruel práctica del sacrificio de pollitos macho, una medida que las organizaciones de protección animal llevamos años reclamando. Asimismo, la Comisión Europea plantea exigir que los productos de origen animal importados cumplan los mismos estándares de bienestar que los exigidos dentro de la Unión Europea.
Otro de los aspectos positivos es el compromiso de revisar el transporte de animales vivos, una cuestión que lleva años generando un enorme sufrimiento. Reducir estos desplazamientos y avanzar hacia un modelo basado en el transporte de carne y canales, en lugar de animales vivos, supondría un avance importante desde el punto de vista ético.
A pesar de estos avances, la estrategia evita afrontar una de las cuestiones de fondo: la necesidad de transformar el modelo de producción ganadera hacia sistemas más extensivos, con menos animales y mayores garantías para ellos. El documento sigue priorizando la competitividad económica sin integrar plenamente el bienestar animal dentro del cambio necesario del sistema alimentario europeo.
La ciudadanía ya ha hablado alto y claro. Millones de personas reclamaron el fin de las jaulas y una mejor protección para los animales de granja. Ahora corresponde a las instituciones europeas convertir ese compromiso en leyes ambiciosas que protejan a todos los animales, sin excepciones.
Porque acabar con las jaulas para algunas especies es un avance. Pero mientras millones de animales continúen viviendo confinados o siendo criados en condiciones incompatibles con su bienestar, Europa no habrá cumplido su promesa.
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