Actualidad Chicago, septiembre 22, 2026
Terribles noticias. Osiris, otra beluga trasladada de Marineland Canadá al Shedd Aquarium de Chicago, ha fallecido.
Tenía tan solo 26 años –recordamos que en libertad el promedio de vida de estos animales ronda los 50– y es el cuarto animal de su especie en morir tras el nefasto traslado de finales de julio: Jelly Bean ha fallecido en el Oceanogràfic de Valencia, mientras que Rain y Peekachu han muerto en el mismo Shedd Aquarium.
En resumen: Marineland Canadá, tras explotar durante décadas a sus animales y ganar millones con ellos, se desentendió de su destino, llegando incluso a amenazar con sacrificarlos a todos si no se les permitía moverlos a otros delfinarios.
Estas belugas, procedentes de condiciones de vida antinaturales y con graves problemas de salud, al igual que la inmensa mayoría de cetáceos mantenidos en cautividad, han sido enviadas a otros delfinarios pese a todos los riesgos que implica un traslado de estas características, para seguir siendo explotadas. Y ahora están muriendo una tras otra.
Es evidente que la falacia de la industria de los delfinarios —que no se pueden trasladar cetáceos a santuarios marinos porque allí morirían— ya no se sostiene. Y que es urgente que los gobiernos empiecen a impulsar y financiar ya este tipo de instalaciones donde los animales procedentes del cautiverio puedan disfrutar de lo que les queda de vida lejos de la explotación comercial.
Foto: Brenna Hernandez
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