Actualitat Ontario, agost 31, 2026
Marineland Canadá ha quedado oficialmente vacío de delfines tras el envío de sus últimos cuatro ejemplares y dos belugas al Oceanogràfic de Valencia. La operación, presentada en España como un «rescate», se enmarca en un proceso masivo de exportación autorizado por el Gobierno de Canadá hacia distintos centros de España y Estados Unidos.
Pero trasladar animales de un delfinario a otro no acaba con su cautividad ni con el modelo que los ha explotado durante décadas. Era responsabilidad de Marineland, que obtuvo enormes beneficios económicos gracias a estos animales, garantizar su cuidado y bienestar, en lugar de amenazar con sacrificarlos para eludir su responsabilidad sobre ellos.
Además, la viabilidad y seguridad de estos traslados ha quedado en entredicho tras conocerse la muerte de Peekachu, una beluga de 23 años capturada en libertad en Rusia en 2004. El animal falleció en el Shedd Aquarium de Chicago tan solo dos semanas después de ser trasladado desde Marineland. Su muerte evidencia los riesgos que pueden implicar las reubicaciones de cetáceos entre parques marinos, especialmente para animales de edad avanzada o con problemas previos de salud.
Recordamos, además, que la mayoría de los animales trasladados, como los delfines Echo, Lida, Marina y Tsunami o la beluga Cleopatra, fueron capturados en libertad en aguas rusas a principios de los años 2000 y acumulan ya más de dos décadas en cautividad. ¿Lo más grave? Pese a que la actual legislación canadiense prohíbe la cría de cetáceos en cautividad salvo determinadas excepciones, por la información de la que disponemos parece que las autorizaciones de exportación concedidas no incluirían restricciones que impidan la reproducción de estos animales en sus nuevos destinos. Estos traslados podrían, por tanto, contribuir a perpetuar una nueva generación de cetáceos en cautividad.
En definitiva, frente a la narrativa del «rescate», recordamos que estos movimientos son únicamente reubicaciones comerciales entre instalaciones privadas. Cambiar de tanque no significa recuperar la libertad. Y mientras sigamos financiando con nuestras visitas los centros que mantienen cetáceos en cautividad, este modelo seguirá teniendo futuro, especialmente en España, ahora más que nunca, el delfinario más grande de Europa.
Foto: La Presse Canadienne
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