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Última Hora: muere una segunda beluga de Marineland tras ser trasladada a un acuario de Chicago

Actualitat Chicago, setembre 4, 2026

Última Hora: muere una segunda beluga de Marineland tras ser trasladada a un acuario de Chicago
Rain, una hembra de 20 años, ha fallecido pocas semanas después de Peekachu, otra beluga procedente del mismo centro.

Una segunda beluga procedente de Marineland Canadá ha muerto pocas semanas después de ser trasladada al Shedd Aquarium de Chicago. Rain, una hembra de 20 años, formaba parte del grupo de cetáceos reubicados tras el cierre del parque canadiense. 

Su muerte llega apenas unas semanas después de la de Peekachu, otra beluga procedente de Marineland que falleció menos de dos semanas después de llegar al mismo acuario. Paralelamente, el Shedd Aquarium ha comunicado también la muerte de Beethoven, un macho de 34 años que llevaba décadas en sus instalaciones. Las causas de las muertes están siendo investigadas.

Desde FAADA ya alertamos de los riesgos asociados a estos traslados y rechazamos que se presenten como un «rescate». Mover animales de un delfinario a otro no acaba con su cautividad: simplemente cambia el lugar en el que permanecerán encerrados.

Tras la muerte de Peekachu, varias organizaciones locales reclamaron al Gobierno canadiense que paralizara nuevas exportaciones, investigara lo ocurrido y garantizara mediante evaluaciones independientes que los animales restantes estaban en condiciones de soportar el transporte. Pese a ello, los traslados continuaron.

Recordamos que seis de los animales de Marineland Canadá —cuatro delfines y dos belugas, Jelly Bean y Cleopatra— han sido enviados al Oceanogràfic de Valencia, incrementando aún más el número de cetáceos en cautividad del mayor delfinario de Europa: España.

Además que, según la información disponible, las autorizaciones concedidas por Canadá no impedirían la reproducción de estos cetáceos en sus nuevos destinos. Esto abre la puerta a que unas operaciones presentadas como «rescates» terminen perpetuando aquello que supuestamente pretendían solucionar: nuevas generaciones de cetáceos nacidos para vivir toda su vida en cautividad.

En definitiva, estas muertes vuelven a dejar una realidad dolorosamente clara: cambiar de tanque no es liberar, trasladar no es rescatar y la cautividad mata.

Foto: Brenna Hernandez

 

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