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Turismo Responsable con los Animales

Profesorado

Andrea Torres Pallés
Coordinadora del Área de Animales Salvajes de FAADA

Soy Andrea Torres, bióloga y coordinadora del Área de Animales Salvajes de FAADA. Especializada en comercio y uso de animales salvajes para el entretenimiento, dos cosas que, como veréis en este curso, lamentablemente están muy ligadas.

Nací en Barcelona y me licencié en Biología por la Universidad de Barcelona, especializándome en comportamiento animal, y centrándome principalmente en primates y mamíferos marinos. Siempre he sido una apasionada de los animales, pero a lo largo de la carrera hice varias prácticas en diferentes sitios del mundo, y eso despertó mi segunda pasión: viajar.

Mis primeras prácticas las realicé en un proyecto de conservación de la Tortuga Lora, colaborando con el Departamento de Medio Ambiente y Energía (MINAE) de Costa Rica. El verano siguiente, viajé a Camerún para trabajar durante un mes en un santuario de rescate y rehabilitación de chimpancés. Y finalmente, durante mi último año de carrera, realicé las prácticas de final de carrera con CSWCT (Chimpanzee Sanctuary and Wildlife Conservation Trust) en Uganda (África), trabajando tanto en su centro de rescate de chimpancés como en sus proyectos de investigación, divulgación y conservación.

Durante los 5 años que duró mi licenciatura colaboré con Animal Latitude, una asociación que organiza cursos de formación, a cambio de realizar los cursos que ayudaba a coordinar. Y fue así como me formé más aún junto a expertos en primatología, ciencias del mar, etología, rescate y veterinaria. Entre los cuales destacan Fundació Mona, el CRARC y el Instituto Jane Goodall. En septiembre del 2011, también empecé a trabajar como voluntaria de FAADA ayudando en el cuidado, la recuperación y el enriquecimiento de primates provenientes del comercio ilegal. Y fue en septiembre de 2013, tres años después, cuando me incorporé oficialmente al equipo de la Fundación, como técnica en el Departamento de Animales Salvajes.

Actualmente, llevo ya más de 10 años trabajando en esta Fundación y, entre mis funciones, soy la responsable de la parte técnica de la Campaña Turismo Responsable con los Animales de FAADA. Muchas de las problemáticas que trata la campaña se han podido documentar de primera mano, debido a mi pasión por viajar y por la defensa de los animales. Algo que nos permite demostrar todo con imágenes, hechos y experiencia, a la vez que dar a conocer la gran necesidad de informar y concienciar sobre todo lo que estamos haciendo con los animales alrededor del mundo.

Definición e importancia para mí de la educación

Para mí la educación y el conocimiento es algo clave y vital, porque yo misma soy un ejemplo claro del cambio que estos pueden implicar en una persona.

Como he comentado, desde pequeña que soy una apasionada de los animales. Pero a veces el amor y la pasión que nos provocan estos, hace que queramos interactuar con ellos. Sí, de pequeña quería montarme encima de animales, abrazarlos, alimentarlos… e incluso, soñaba con ser entrenadora de delfines, ya que esos maravillosos animales (bonitos, simpáticos e inteligentes) me creaban una fascinación desmesurada.

Pero todo cambió cuando empecé a estudiarlos, a entender su naturaleza y comportamientos, sus necesidades… y a saber la importancia y el valor de cada uno de ellos. Allí fue cuando aprendí realmente la trascendencia de respetarlos y de quererlos en la distancia. A entender que el amor que hasta ese momento yo profesaba hacia ellos era egoísta y les hacía daño, ya que a la vez que satisfacía mis necesidades a ellos les perjudicaba. Así que ahora, en vez de soñar con nadar junto a delfines en un delfinario, trabajo para cerrar estos centros que se lucran teniendo cetáceos en cautividad.

Pero por si mi ejemplo no fuese suficiente, un estudio realizado por la Universidad de Oxford constató que 110 millones de personas visitan atracciones turísticas que perjudican a los animales (ya sea por libre o de la mano de agencias y turoperadores) y, al mismo tiempo, el 80% de estas personas no son conscientes del impacto que tienen estas prácticas y que de saberlo no participarían de ellas. Así que los datos lo dejan claro: la educación, concienciación e información es vital para conseguir que el turismo sea cada vez más responsable y, por tanto, más sostenible en el mundo. Porque si queremos seguir disfrutando de la maravilla de naturaleza que nos rodea y de la fauna que en ella habita, solo hay un camino: protegiéndolos y conservándolos.

Virginia Iniesta
Veterinaria

Soy Virginia Iniesta Orozco, y trabajo en FAADA desde 2022. Me licencié en veterinaria en 1998 y en 2003 obtuve el doctorado en la especialidad de Medicina y Sanidad Animal por la Universidad de Extremadura.

Desde bien pequeñita he sentido un enorme cariño y fascinación hacia los animales; me encantaba aprender acerca de su forma de vida, su comportamiento, su inteligencia, su capacidad para expresar emociones… Con el tiempo me fui haciendo cada vez más consciente de lo profundamente injusto que es ese pensamiento tan extendido por el cual el ser humano se cree con el derecho de utilizar al resto de animales a su conveniencia. Y eso me llevó a empezar a actuar de una manera más activa para intentar protegerlos, tomando ciertas decisiones vitales y replanteándome algunos de mis hábitos.

Ya en 2011 comencé a colaborar como voluntaria con diferentes entidades y asociaciones vinculadas a la protección y el bienestar animal. Durante este tiempo, he procurado concienciar hacia un mayor respeto y mejor trato hacia las demás especies, fomentando una convivencia responsable. En este ámbito he participado en diversas charlas, conferencias y jornadas de formación, y también he estado involucrada en el impulso de algunas propuestas y avances normativos, como la prohibición de los circos con animales salvajes en Extremadura, que fue recogida en 2019 en la ley autonómica de espectáculos públicos.

Asimismo, en la medida de mis posibilidades, he procurado divulgar sobre la capacidad que tienen los demás animales de sentir y experimentar emociones, incidiendo en la reflexión ética que debería suponer, para nuestra especie, el provocar en ellos un sufrimiento que está en nuestras manos poder evitar. Y he llegado a la conclusión de que, entre todas las formas de maltrato animal que el ser humano puede llegar a ocasionar, el más cuestionado por la ciudadanía es aquel que producimos por simple diversión u ocio, como los espectáculos y actividades turísticas en las que participan animales y que perjudican su integridad o bienestar. Este tipo de maltrato provocado con el único fin de entretenimiento es el que menos personas pueden llegar a justificar y, por ese motivo, estoy convencida que sería el más sencillo de eliminar en nuestra sociedad. Considero que difundir información y brindar formación sobre un turismo responsable es una línea de trabajo fundamental para lograr ese objetivo, al impulsar que cada vez más personas dejen de demandar y financiar, con sus decisiones conscientes, un sufrimiento animal tan globalmente extendido como evitable.

Definición e importancia para mí de la educación

Siempre he estado muy de acuerdo con la idea de que el conocimiento es el primer paso para el cambio. Y la educación constituye, en mi opinión, la herramienta más poderosa capaz de transformar conciencias. Fue por esta razón, precisamente, que en 2020 me decidí a realizar el Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria: para poder llegar a tener, en algún momento, la posibilidad de sembrar en las nuevas generaciones la semilla de la empatía y el respeto hacia todas las especies.

A través de la educación, informando sobre las problemáticas relacionadas con el uso de animales en distintos ámbitos y el impacto negativo que tienen ciertas prácticas o actividades (algunas de las cuales son engañosas, pues aparentemente parecen no revestir crueldad), las personas se vuelven conscientes de las consecuencias de sus acciones y, sin duda, están más inclinadas a adoptar comportamientos éticos y responsables.

La educación, en definitiva, no solo amplía nuestros horizontes, sino que también sensibiliza y fomenta el desarrollo de valores esenciales para una convivencia armónica, invitándonos a reflexionar y actuar en favor de un mundo más justo con todas las formas de vida.

Alodia Mora
Bióloga

Soy Alodia Mora, me gradué en biología y mi amor por los animales ha podido seguir desarrollándose trabajando como técnica en FAADA. Trabajo en las áreas de animales salvajes y domésticos de FAADA, donde intento mejorar las condiciones de vida de todos los seres vivos.

Soy una persona comprometida con mi desarrollo profesional y personal, y, entre otras cosas, sigo formándome en las implicaciones éticas y sociales del uso de animales en actividades recreativas. Mi trabajo en FAADA no solo intenta abarcar la protección directa de los animales, sino también la concienciación de la sociedad sobre la importancia de tratar a los animales con respeto y compasión.

Creo firmemente en la capacidad de la acción colectiva para generar cambios en la sociedad. Por ello, apuesto por la lucha y acción conjunta contra las injusticias sociales, entendiendo que solo a través de la unión y la fuerza compartida podemos alcanzar objetivos comunes de bienestar e igualdad.

Importancia de la educación/formación

Para mí, la educación tiene un potencial transformador inmenso en la sociedad. A través de la formación y la educación, podemos sembrar las semillas del cambio social, desarrollando una comprensión profunda de nuestro entorno y de las dinámicas sociales. Es fundamental crear una conciencia individual y colectiva sobre las problemáticas e injusticias sociales y ambientales que nos afectan, y trabajar conjuntamente para generar soluciones efectivas.

Además, la educación nos proporciona las herramientas para desarrollar opiniones críticas, evaluar la información objetivamente y hacer autocrítica de nuestras acciones. Así, podemos identificar áreas de mejora y tomar decisiones más conscientes y responsables.

El mundo puede y debe ser más justo e inclusivo para todas las personas y animales, y la educación es una de las herramientas más poderosas para lograr este objetivo.

Colaboración para la docencia

Míriam Martínez
Veterinaria

Soy Míriam Martínez-Macipe, de Castelldefels, Barcelona. Amante de la naturaleza, siempre quise enfocar mi profesión a ayudar a los animales. Involucrada con movimientos sociales desde la adolescencia, he colaborado en varios proyectos y con diversas ONGs humanitarias y de protección de los animales. Terminé la carrera de veterinaria y, ya impactada por las duras condiciones de los animales que había visto durante las prácticas en granjas, decidí realizar un máster en bienestar animal en Edimburgo. A mi vuelta, y tras algunas temporadas trabajando en una clínica veterinaria, realicé una investigación con IRTA en Extremadura sobre el bienestar del cerdo ibérico, que me llevó a obtener mi doctorado por la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante 8 años trabajé en el departamento de animales salvajes y utilizados para el consumo de FAADA, donde expandí mi conocimiento en el mundo de la protección animal junto a un maravilloso equipo. En 2023 tomé la decisión de enfocarme en el bienestar de peces pasando a formar parte del Observatorio de Bienestar Animal.

Importancia de la educación

Como madre desde hace más de una década, sé lo importante que es la educación para que el mundo se beneficie de personas empáticas y solidarias. Cuando tienes la suerte de tener buenos ejemplos que ofrecen toda la información a su alcance, es fácil subirte al carro de las luchas sociales y justas, como la del respeto a los animales. Cuando tienes la suerte de poder viajar a otros lugares y ver animales humanos y no humanos en sus hogares reales, a veces no es tan fácil evitar hacerles daño. Con el curso de Turismo Responsable con los Animales, esperamos poder ayudar a tomar decisiones que permitan a las personas disfrutar sin que otros animales sufran.

Divina Ponsdomènech i Asensio
Educadora social

Hola, soy Divina Ponsdomènech i Asensio, educadora social del Área de Educación de FAADA desde 2017. Estoy especializada en educación de personas adultas, formación continuada y educación ambiental.

Mi interés por los animales y la naturaleza me viene desde la infancia, una etapa en la que mi madre nos inculcaba el respeto por el entorno, evitando ensuciarlo, y fomentando el amor por los animales y las plantas. Me inicié en temas ecologistas colaborando con Greenpeace y DEPANA, y empecé a formarme en gestión del medio ambiente, conocimiento de la fauna y flora autóctona, y educación en el tiempo libre, con el objetivo de dedicarme a la educación ambiental.

Después de unos años trabajando como educadora en casas de colonias y en actividades educativas escolares, decidí dar un paso más allá y me matriculé en la facultad de pedagogía para estudiar educación social. Paralelamente, a medida que iba conociendo mejor a los demás animales, desarrollé un profundo respeto hacia ellos y su consideración moral. Esto, unido a la profundización en la justicia social y las discriminaciones que me proporcionó la carrera, me condujo a dedicarme a la defensa de los derechos de los animales desde la vertiente educativa.

Empecé con el activismo animalista, participando en varios proyectos como PRODA Catalunya, donde me encargaba de implementar programas educativos en las escuelas sobre el respeto a los animales; la TVAnimalista, donde producía, redactaba y conducía diferentes programas; y el Grupo de Investigación de Antropología de la Vida Animal, donde colaboré en diversas investigaciones, tareas de difusión del conocimiento generado, y en la organización de eventos. Finalmente, llegué a FAADA para desarrollar el proyecto de la página web educativa y, en la actualidad, me ocupo de la  gestión del Campus Virtual y el diseño de los cursos, entre otras funciones.

Importancia de la formación

Estoy convencida de que el conocimiento es esencial para estimar y respetar a los demás, mientras que el desconocimiento y la ignorancia limitan y ponen freno al desarrollo personal y colectivo. La educación es una herramienta muy poderosa que, a través del aprendizaje continuo, enriquece nuestros conocimientos y nos ayuda a vivir de manera más consciente y reflexiva, tomando decisiones más informadas y responsables.

El conocimiento nos permite entender y compartir las emociones de otras y otros, incluidos los animales no humanos, haciéndonos más empáticas y fomentando la comprensión, el respeto y la solidaridad. La ignorancia, en cambio, es responsable de muchas injusticias y sufrimientos, ya sea de manera intencionada o inconsciente.

Para mí, aprender no es sólo positivo, es necesario, casi una obligación. La búsqueda constante de conocimiento nos permite adaptarnos a un mundo en cambio continuo, enriqueciendo nuestras vidas y contribuyendo a una sociedad más justa y equitativa. La educación nos empodera, nos abre la mente y nos equipa con las herramientas necesarias para enfrentar los retos del futuro. Aprender a lo largo de la vida es un viaje que nos ayuda a ser más conscientes, más empáticas y, en última instancia, mejores personas.