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La Peste Porcina Africana destapa un modelo económico que provoca estragos en el medioambiente

La nostra acció Barcelona, desembre 13, 2025

La Peste Porcina Africana destapa un modelo económico que provoca estragos en el medioambiente
Desde FAADA reclamamos que no se utilice el brote para justificar más caza y pedimos avanzar hacia sistemas preventivos, no letales y respetuosos con los ecosistemas.

La Peste Porcina Africana (PPA) es una enfermedad vírica que afecta a cerdos y jabalíes. No es una zoonosis, por lo que no supone riesgo para las personas ni se transmite a otras especies. Sin embargo, entre los animales afectados es altamente contagiosa, y determinadas cepas pueden llegar a provocar hasta un 100% de mortalidad.

Los cerdos y los jabalíes pueden contagiarse y morir, y actualmente, en Catalunya, estos últimos están siendo sacrificados de manera preventiva e indiscriminada para evitar la expansión del virus.

¿Por qué?

Porque, a pesar de que la enfermedad no afecta a la salud humana, la gran preocupación de la administración reside —una vez más— en el posible impacto económico. Con cerca de 8 millones de cerdos en granjas, la economía catalana teme que la PPA llegue a las explotaciones industriales y provoque pérdidas millonarias. Y es este temor el que está marcando las decisiones tomadas.

Por ello, se está utilizando la aparición de esta enfermedad para fomentar todavía más la caza, amparándose en el argumento de controlar la supuesta “superpoblación” de jabalíes.

Esto ocurre a pesar de que la evidencia científica indica que recurrir a batidas o a eliminar grandes cantidades de fauna silvestre no constituye una solución efectiva para frenar la propagación de virus como el actual. Es más, estas intervenciones pueden incluso favorecer la expansión de la PPA, ya que desestructuran los grupos sociales de jabalíes y provocan que los animales se dispersen a nuevas áreas.

Dicho de otra forma, el desequilibrio actual de muchos ecosistemas es consecuencia única y exclusivamente de las acciones humanas. De hecho, el mismo patógeno de la PPA se originó y se ha mantenido durante milenios en poblaciones de suidos africanos que conviven con él sin enfermar, fruto de una larga adaptación mutua. En cambio, los jabalíes europeos y los cerdos domésticos no han desarrollado defensas naturales, ya que durante décadas la cría selectiva orientada a aumentar la producción para el consumo humano ha dejado de lado cualquier resistencia genética, generando animales extremadamente vulnerables y extendiendo su presencia por todo el planeta.

Asimismo, no podemos olvidar que el lobo es una especie clave en el control natural de las poblaciones de jabalíes, ya que depreda principalmente individuos enfermos o debilitados. Pero las administraciones, en lugar de protegerlo e impedir legalmente su caza en los territorios donde las manadas aún sobreviven, siguen priorizando las peticiones de la industria ganadera y están llevando a la especie al borde de la extinción.

En definitiva, la situación actual pone en evidencia un problema de fondo: la relación que mantenemos con el resto de animales y con los ecosistemas de los que formamos parte. Las crisis sanitarias en fauna silvestre y doméstica no son hechos aislados; están íntimamente ligadas a los modelos productivos intensivos, a la pérdida de biodiversidad y a la falta de políticas que prioricen modelos de gestión éticos y preventivos.

Por ello, desde FAADA reclamamos que las decisiones públicas pongan en el centro no solo los intereses económicos, sino también la salud de los ecosistemas y el bienestar de todos los animales que viven en ellos.

 

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