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Pedimos a los Eurodiputados que no abandonen los compromisos del Green Deal

Nuestra acción Bruselas, marzo 24, 2022

Pedimos a los Eurodiputados que no abandonen los compromisos del Green Deal
Ahora más que nunca, es imprescindible garantizar la seguridad alimentaria mediante una conversión de proteínas y recursos más eficiente y fomentando el cambio a una alimentación a base de productos vegetales.

Desde Eurogroup for Animals, coalición internacional de la que FAADA es miembro representante en España, y otras entidades internacionales hemos hecho llegar a los Eurodiputados del Parlamento Europeo la siguiente carta para pedirles que, a la luz de la invasión rusa de Ucrania, no abandonen las estrategias del Green Deal y trabajen para garantizar la seguridad alimentaria dentro y fuera de la EU mediante una conversión de proteínas y recursos más eficiente y fomentando el cambio a una alimentación a base de productos vegetales.
 

Estimados miembros del Parlamento Europeo,

En nombre de Humane Society International/Europe (HSI), Compassion in World Farming (CIWF), las entidades miembros de Eurogroup for Animales, Pro Veg, Green REV, Future Food 4 Climate, FOUR PAWS y European Vegetarian Union, les escribimos con respecto a la Resolución sobre la necesidad de un plan de acción urgente de la UE para garantizar la seguridad alimentaria dentro y fuera de la UE a la luz de la invasión rusa de Ucrania.

La guerra en Ucrania ya ha tenido un impacto devastador en sus ciudadanos que han sido sometidos a una horrible violencia y a la destrucción de las infraestructuras de la nación por parte del agresor ruso. Esto ha afectado a la producción agrícola del país, lo que, a su vez, repercutirá en el suministro y el precio del trigo, el maíz, las semillas de girasol y el aceite de girasol tanto para alimentos como para piensos, a la UE y en el resto del mundo. La guerra también afectará a las exportaciones de productos agrícolas de la UE, especialmente de carne de cerdo.

A pesar de la desafiante y profundamente preocupante situación resultante de la guerra en Europa, el cambio climático y la crisis de la biodiversidad, a los que ya nos enfrentamos, siguen siendo una amenaza existencial para el futuro de la vida en nuestro planeta.
Aunque no podemos ignorar el hecho de que la seguridad alimentaria está amenazada por la guerra, no es el momento de empezar a debilitar o abandonar los importantes compromisos medioambientales y de bienestar animal asumidos con "Farm to Fork” y “Biodiversity Strategies.”

Por el contrario, la inminente crisis de seguridad alimentaria que plantea la guerra en Ucrania podría considerarse una oportunidad para abordar nuestro actual uso ineficiente de los recursos alimentarios y acelerar la tan necesaria transición a una dieta basada en plantas y menos dependiente de la producción animal, tal y como se prevé en la estrategia "Farm to Fork.”

En el contexto del debate político sobre la garantía de la seguridad alimentaria, también es importante reconocer cuántos cereales y oleaginosas que producimos se destinan directamente al consumo humano. Según datos de la Comisión Europea, alrededor de dos tercios de la producción de cereales de la UE y el 70% de la producción de semillas oleaginosas se utilizan para la alimentación animal. E incluso esta abrumadora cantidad es insuficiente para alimentar a todos nuestros animales de granja, por lo que se tiene que complementar con importaciones de Ucrania, así como con millones de toneladas de harina de soja procedentes de América Latina, con lo que también se contribuye significativamente a la deforestación y al calentamiento global.

El uso de cereales y leguminosas para alimentar a los animales es un medio muy ineficiente de producir proteínas. Si se considera el porcentaje de proteínas introducidas como pienso que se convierte efectivamente en producto animal, está claro que alimentar a los animales con cereales para la producción de carne es una práctica extremadamente derrochadora. Por ejemplo, para la producción de carne de vacuno, sólo el 3,8% de las proteínas en los piensos se convierte efectivamente en productos animales; el 96,2% restante se pierde durante la conversión en carne. En cuanto a la carne de cerdo, el 8,5% de los piensos se convierte en carne y se pierde el 91,5% de las proteínas.

En resumen, alimentar directamente a las personas con proteínas vegetales es mucho más eficiente que alimentar a los animales con cereales y semillas oleaginosas. Si los políticos se toman en serio la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria a corto y largo plazo, deben reducir la cantidad de proteínas vegetales utilizadas para la alimentación animal.

Una de las soluciones al problema de la disponibilidad de alimentos para animales que ha planteado la industria de la agricultura animal es destinar más tierras a la producción de piensos en la UE. Consideramos que es una estrategia inaceptable, sobre todo si implica que estas actividades agrícolas afecten aún más a la biodiversidad. 

La estrategia más sencilla para garantizar una mayor disponibilidad de cereales, como el trigo y el maíz, para el consumo humano es reducir el número de animales criados para la alimentación. Observamos que muchos Estados miembros producen habitualmente más carne de lo que se necesita para el consumo doméstico en la Unión, y esta sobreproducción para la exportación ya tiene un impacto medioambiental negativo.

La reducción del tamaño de la población de animales de granja de la UE daría lugar a una importante reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agrícola, contribuyendo así a alcanzar nuestros objetivos en materia de cambio climático. Es, por tanto, un momento oportuno para acelerar la transición hacia un sistema alimentario más sostenible, lo que de la producción y el consumo de productos animales se mueve hacia una dieta más basada en plantas.

Para garantizar la seguridad alimentaria, a corto plazo, instamos a que se ponga fin a la cría de los sectores que consumen muchos recursos como la producción porcina, que requiere grandes cantidades de alimentos para animales. Esto debería conducir a una reducción permanente de la producción animal, con lo que también se mitigaría el impacto climático y medioambiental de la agricultura animal. Los Estados miembros deberían ayudar a los agricultores a pasar a actividades (agrícolas) más sostenibles, como la producción de proteínas vegetales.

Por lo tanto, instamos a los eurodiputados a que rechacen los llamamientos para debilitar o abandonar los compromisos medioambientales asumidos como parte del Green Deal Europeo.

Puedes leer la carta completa aquí

 

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