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Una mujer de Ucrania se queda sin techo en Barcelona y vuelve a zona de guerra por no querer separarse de su perra

Nuestra acción Barcelona, marzo 24, 2026

Una mujer de Ucrania se queda sin techo en Barcelona y vuelve a zona de guerra por no querer separarse de su perra
Hinata, atropellada por un coche que se dio a la fuga, ha sido operada gracias a FAADA.

Una mujer refugiada que huyó recientemente de la guerra en Ucrania junto a su perra ha regresado ya a su país, tras verse empujada a tomar esta decisión ante la falta de alternativas en Barcelona. Antes de ello, tras superar múltiples obstáculos para llegar hasta España, sufrió un nuevo golpe: su perra Hinata fue atropellada por un coche que se dio a la fuga mientras dormían al raso.

El impacto le provocó una fractura en una de sus patas y necesitó cirugía. Desde FAADA, a través del programa Mejores Amigos, cubrimos los gastos de la operación, realizada la semana pasada. Hinata ha estado bajo el cuidado de voluntarios en el barrio de Sants, donde se recuperaba mientras su humana buscaba recursos.

Una familia separada por la burocracia de España

La situación de esta mujer era especialmente complicada, ya que se encontraba en situación de sinhogarismo desde su llegada, a la espera de encontrar un recurso residencial donde poder entrar junto a su perra. En esas semanas en la calle, además, sufrió violencia. Por suerte, Hinata estaba acogida por voluntarios.

El problema no era la falta de voluntad de las entidades que trabajan con personas refugiadas. Muchas ONGs no tienen inconveniente en apoyar a personas con animales, pero el obstáculo está en los protocolos oficiales de acogida para personas refugiadas procedentes de Ucrania, gestionados por el Ministerio de Inclusión, que no contemplan a los animales.

La mujer había llamado a todos los recursos disponibles para personas refugiadas, pero finalmente no pudo acceder a ninguno por tener una perra. Tampoco había sido admitida en recursos para personas sin hogar —al constar como beneficiaria de un recurso específico para refugiados ucranianos que no acepta animales— ni en recursos para víctimas de violencia de género.

Esto significa que, en la práctica, muchas personas refugiadas se enfrentan a una elección imposible: aceptar un recurso habitacional que no permite animales o quedarse fuera del sistema para no abandonar a su compañero de vida.

Después de huir de la guerra y llegar juntas a Barcelona, finalmente se vieron empujadas a regresar al conflicto como una opción mejor que la vida que habían encontrado aquí.

Desde FAADA llevamos casi una década trabajando con administraciones para evitar estas situaciones, ofreciendo soluciones técnico-legales y recursos dentro de los programas existentes. Defendemos que las familias multiespecie deben ser contempladas en los sistemas de acogida, ya que los animales son parte de la familia y, a menudo, un apoyo emocional clave para personas que han vivido situaciones traumáticas. Es urgente actuar.

En el contexto geopolítico actual, muchas personas seguirán huyendo de la guerra. ¿Qué ocurre con quienes lo hacen con animales?

Por favor, ayúdanos: necesitamos colaboración para presionar al Ministerio de Inclusión. Escribe a secretaria.sem@inclusion.gob.es y dile que ¡nadie debería tener que elegir entre un techo y su familia, o verse obligado a regresar a un conflicto!

 

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