Nuestra acción Barcelona, abril 7, 2026
En el marco del programa Mejores Amigos, seguimos acompañando a animales y familias en situaciones complejas, promoviendo no solo su bienestar, sino también su inclusión real en el entorno familiar y social. Y hoy queremos compartir la historia de Hipo, un ejemplo inspirador de integración, cuidados y respeto hacia la diversidad funcional.
Hace unos días, la familia de Hipo acudió a nosotras ante una urgencia vital: una grave obstrucción intestinal que requería atención inmediata. Gracias a la rápida coordinación con los servicios sociales, la implicación absoluta de su familia y la colaboración del centro veterinario que lo atendió con urgencia, Hipo pudo ser ingresado e intervenido a tiempo. Por suerte, hoy podemos compartir una buena noticia: Hipo se ha recuperado y ya continúa su vida con normalidad junto a su familia.
Hipo es sordo y albino. Fue adoptado tras una situación difícil y, poco a poco, su familia fue aprendiendo a comprender y atender sus necesidades específicas. Su nombre tiene una historia muy especial: cuando era pequeño, se asustaba al despertarse sin escuchar a nadie acercarse, lo que le provocaba hipo.
Al ser albino, su piel es especialmente sensible —sobre todo en las orejas—, por lo que requiere cuidados específicos. Su familia, plenamente comprometida con su bienestar, ha sabido adaptarse a estas necesidades, ofreciéndole la atención y el entorno que necesita. Pero Hipo es mucho más que su diversidad funcional. Es un compañero feliz, activo y lleno de vida, que se comunica a través del lenguaje visual y táctil.
Siempre atento a los gestos, las miradas y el contacto, ha construido junto a su familia —humana y no humana— una forma de comunicación basada en la comprensión, el respeto y la adaptación mutua. Sus rutinas son fruto de esa convivencia consciente, donde las necesidades de todos los miembros cuentan.
Historias como la de Hipo nos recuerdan la importancia de avanzar hacia una sociedad que no discrimine por motivos de discapacidad. La inclusión implica garantizar igualdad de oportunidades, eliminar barreras y defender la dignidad de todos los seres vivos. Significa reconocer su individualidad y su capacidad de disfrutar de una vida plena, sin prejuicios ni exclusión.
Desde FAADA, y a través del programa Mejores Amigos —también en coordinación con Servicios Sociales—, trabajamos cada día para hacerlo posible. Gracias a todas las personas que, con su compromiso, hacen que historias como la de Hipo tengan un final feliz.
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