Nuestra acción El Catllar, mayo 5, 2026
Te contamos nuestro último rescate, hace unas semanas tuvimos conocimiento de un caso especialmente grave de inacción institucional. Los hechos se remontan al 10 de noviembre de 2025, cuando una persona fue desalojada de su vivienda en el municipio de El Catllar (Tarragona), quedando en situación de sinhogarismo y sin posibilidad de hacerse cargo de los seis perros de los que era tutora.
Cinco de ellos fueron recogidos por el centro de acogida contratado por el Ayuntamiento. Sin embargo, una de las perras, Ela, debido a su elevado nivel de miedo, no pudo ser capturada. Según la información disponible, se realizó al menos un segundo intento fallido, tras el cual no consta que se adoptaran nuevas medidas. En la práctica, Ela quedó completamente desatendida.
A ello se suma la inacción del nuevo propietario de la vivienda, quien también tenía la responsabilidad de garantizar unas condiciones mínimas de bienestar para el animal, facilitándole alimento y agua hasta su recogida. Esta obligación tampoco se cumplió.
Durante cinco meses, Ela sobrevivió en el jardín gracias exclusivamente a la solidaridad de los vecinos, que se encargaron de alimentarla. La tutora denunció formalmente esta situación de desamparo sin que se produjera ninguna actuación efectiva para su rescate. Cuando recibimos el caso, desde FAADA actuamos de forma inmediata: contactamos con el Ayuntamiento, coordinamos el operativo de captura y asumimos los costes derivados de su rescate, atención veterinaria y traslado a un centro adecuado.
En tan solo una semana logramos organizar la intervención. Para ello contamos con la colaboración imprescindible de Rafa, experto en rescates, que se desplazó en varias ocasiones para instalar una jaula trampa y hacer el seguimiento del animal. Finalmente, el martes 21 de abril, Ela fue rescatada y trasladada a un centro de acogida donde recibió atención veterinaria completa: revisión general, desparasitación, vacunación y demás cuidados necesarios para garantizar su recuperación y bienestar.
Queremos agradecer la implicación de una agente municipal, que facilitó la coordinación necesaria, así como la labor de Rafa y del refugio que cuida de Ela y busca un hogar definitivo para ella.
Este caso evidencia tanto las graves consecuencias de la falta de actuación administrativa en situaciones urgentes como la necesidad de reforzar los protocolos. También demuestra que, sin la colaboración ciudadana y el compromiso de muchas personas, muchos animales quedarían desprotegidos.
Desde FAADA seguimos interviniendo en casos como el de Ela, asumiendo costes veterinarios, de rescate y de acogida que son imprescindibles para salvar vidas.
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