Nuestra acción Barcelona, junio 22, 2026
Hoy te escribo para hablarte de un tema tan preocupante como desconocido: el negocio de las interacciones con animales salvajes. Un negocio que en España no para de crecer.
Desde la coalición InfoZOOS (FAADA y ANDA), a lo largo de los últimos meses, hemos identificado alrededor de 40 centros en todo el territorio nacional que permiten al público interactuar físicamente con fauna salvaje en cautividad mediante caricias, fotos, abrazos y un largo etcétera.
A los Petting Zoos “tradicionales” se suman, cada vez con más frecuencia, granjas escuela que empiezan a permitir el contacto directo entre niños y animales de especies salvajes.. El mapa que hemos trazado dibuja un escenario muy preocupante: estas prácticas, lejos de ser casos aislados, están ampliamente extendidas por todo el país.
Estas actividades, habitualmente promocionadas como experiencias educativas, implican riesgos importantes para la seguridad de las personas y la salud pública.
Los animales salvajes conservan comportamientos instintivos e imprevisibles, independientemente de que hayan nacido en cautividad o estén habituados a la presencia humana. Mordeduras, arañazos, golpes o ataques pueden producirse de forma repentina, exponiendo a visitantes y trabajadores a situaciones de peligro real.
A ello se suman los riesgos de bioseguridad. ¿Sabías que más del 60% de las enfermedades infecciosas conocidas en humanos tienen origen animal, y que aproximadamente el 75% de las enfermedades emergentes son zoonóticas? El contacto estrecho con fauna silvestre facilita la transmisión de patógenos en ambas direcciones, un riesgo que se agrava con el estrés continuo al que están sometidos los animales obligados a participar en estas interacciones.
Esta primavera, desde FAADA visitamos de incógnito dos de estos centros —el Zoo de Castellar de la Frontera y el Zoo Safari Fauna Aventura— donde documentamos escenas que nos dejaron profundamente preocupadas: depredadores salvajes paseando entre familias, visitantes invitados a acariciar leones como si fueran gatos domésticos, instalaciones que permiten que animales como lobos puedan sacar la cabeza por el vallado, y primates —animales capaces de transmitir diversas enfermedades a los humanos— pasados de unas manos a otras.
Y, por supuesto, a todo esto se suman los graves problemas de bienestar animal. Las sesiones fotográficas, la manipulación física, la exposición continua al público y la participación en actividades de interacción directa pueden provocar estrés crónico, miedo o alteraciones conductuales en animales ya fuertemente afectados por una vida en cautividad.
Recuerda: ningún centro de rescate real permitiría jamás la manipulación o las interacciones directas con animales salvajes.
No te pongas en peligro. Descarga el listado de centros que permiten este tipo de interacciones y evítalos: Petting Zoos en España: un informe crítico.
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