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Consecuencias y realidades alrededor de la humanización de animales

Opinión Barcelona, agosto 16, 2022

Consecuencias y realidades alrededor de la humanización de animales
La humanización de los animales consiste en tratarlos y considerarlos como animales humanos, es decir, pensar que tienen exactamente las mismas necesidades que nosotros.  


Alodia Mora
Bióloga, asesoramiento de animales de compañía y gestión de rescates en FAADA

 

Los animales con los que convivimos son parte de nuestra familia y, en ocasiones, para poner en valor el amor que sentimos hacia ellos, caemos en el error de humanizarlos. La humanización de los animales consiste en tratarlos y considerarlos como animales humanos, es decir, pensar que tienen exactamente las mismas necesidades que nosotros y actuar en función a eso, anulando su realidad, y así, olvidando que tienen una naturaleza propia y por lo tanto unas necesidades biológicas diferentes a las nuestras que tenemos que respetar.

Si leemos las señales de los animales únicamente con ojos humanos, sin pensar que tienen otra forma de comunicación, lo que conseguimos es invisibilizar sus necesidades: físicas, comportamentales, afectivas o sociales, entre otras. Existe un abanico muy amplio de necesidades y, aunque pensemos que proporcionándoles lujos u otras comodidades que de forma general complacen a humanos les estamos ayudando, es posible que no tan solo no estemos cubriendo sus necesidades, si no que les estemos perjudicando al alejarles de su propia naturaleza. Si esto sucede, es decir, si los humanizamos y los tratamos como si fueran humanos, les podemos provocar grandes problemas en su salud, tanto física como emocional, debido a las carencias que tengan en sus necesidades: problemas de salud derivadas de una alimentación inadecuada para su especie, estrés por falta de enriquecimiento ambiental o por imposibilidad de mostrar su comportamiento natural, o inseguridad por falta de sociabilización, entre otros. Además, estos problemas pueden conllevar problemas de comportamiento que pueden derivar en una convivencia complicada e incluso acabar con el abandono del animal por falta de responsabilidad de su compañero humano.

Eliminando la visión antropocentrista hacia los animales que conviven con nosotros, podremos entenderlos y acompañarlos, tal y como lo hacen ellos con nosotros, y así podremos establecer relaciones equilibradas y respetuosas. La humanización afecta a cualquier animal que conviva con nosotros, sea la especie que sea. Así pues, también es muy importante informarnos sobre su naturaleza y necesidades antes de adoptar a cualquier animal a fin de tener la certeza que podremos cuidarlo y mantenerlo como corresponde para garantizar tanto su bienestar físico como psicológico. Por estas razones es tan importante visibilizar a las familias multiespecie, así, juntos, podremos ser conscientes de que, efectivamente, pueden formar parte de nuestra familia sin tener que ser un humano.

Como venimos investigando en FAADA desde nuestro departamento de animales domésticos, las nuevas corrientes de interacción y parentinnovación en los vínculos como la ética afectiva, donde se nos invita a responsabilizarnos de cada vínculo que establecemos desde el cuidado mutuo, la honestidad y el respeto, los animales tienen mucho que aportar, puesto que, en muchos casos, suponen relaciones sanas y satisfactorias que nos cuesta conseguir en otros ámbitos de la sociedad humana o en nuestra vida diaria.

En cualquier caso, lo interesante es evitar ponernos en el centro de la cuestión, pensando que cualquier cosa que es positiva para nosotros también lo es para el resto de las especies, y empatizar con los demás animales, sin necesidad de que tengan que ser humanos para merecer amor, respeto y cuidados. Todos los animales son seres sintientes con su propia realidad y sociabilización, y no tienen por qué estar a un nivel menor que el de seres humanos.

Los animales no humanos tienen derecho a serlo y nosotros no podemos obligarles a que se relacionen o vivan de la misma forma que lo hacemos nosotros. Entender y validar su forma de vida implica respetarles y protegerles, así podremos proporcionarles un espacio seguro donde cuenten con alimento, socialización y enriquecimiento ambiental adecuado para su especie, y esa es la mayor muestra de afecto que podemos devolverles.

Artículo realizado para La Voz de Galicia

 

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