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Ha muerto Dumba, la elefanta explotada toda su vida en circos y publicidad

Our action Ziegendorf, may 10, 2023

Ha muerto Dumba, la elefanta explotada toda su vida en circos y publicidad
Su último “hogar” ha sido el Elefantenhof, centro alemán que mantiene en cautividad y realiza espectáculos con elefantes, leones marinos y más especies animales.

Tenemos el corazón roto. Ayer nos enteramos de que Dumba, la elefanta asiática por la que nunca hemos dejado de luchar, ha muerto. Explotada toda su vida, Dumba estaba viviendo en un pequeño recinto en un circo fijo de Alemania cuando falleció.

La elefanta fue capturada del estado salvaje cuando aún era una cría, y todavía no había cumplido los 50 años. Era de propiedad de la familia Kludsky y durante prácticamente toda su vida, fue utilizada para trabajar en circos y rodajes de todo el mundo. Cuando no estaba “actuando” era mantenida en total soledad y en instalaciones ilegales en el terreno de la misma familia Kludsky en Caldes de Montbui (Barcelona).

Desde FAADA interpusimos denuncias y solicitamos el decomiso del animal desde que nos enteramos de su caso. En 2014, la Direcció General del Medi Natural dictaminó la implementación de unas medidas (desde nuestro punto de vista, insuficientes) para mejorar la seguridad de su diminuto cercado así como el bienestar del animal (proporcionar cobijo, acceso a agua, arena y un enriquecimiento ambiental adecuado a la especie). La familia Kludsky disponía de 6 meses para implementar dichas medidas: nunca llegó a hacer nada de lo que se les requirió, y las autoridades nunca intervinieron.

Seguimos presentando denuncias, no solo para que se cumpliera la ley, sino porque el aspecto de Dumba era cada vez más preocupante y contábamos con un santuario de elefantes donde hubiera podido recuperarse. En 2018, finalmente, la Generalitat de Catalunya requirió que un grupo de expertos internacionales la visitase: los resultados del informe que redactaron fueron demoledores y evidenciaron los graves problemas que padecía el animal debido a la falta de cuidados que sufría.

Así que desde FAADA volvimos a requerir a la Generalitat y al Ayuntamiento de Caldes de Montbui que inmovilizaran a Dumba para que sus propietarios no pudiesen volver a llevársela y las autoridades pudieran actuar. Pero ambas administraciones, una vez más, se quedaron de brazos cruzados. Es más, el Ayuntamiento de Caldes de Montbui, queriendo deshacerse del problema que supone comisar a un elefante, fue requiriendo a su propietaria a base de multas que el animal abandonara la vivienda.

La respuesta de ésta, como era de esperar, fue llevarse Dumba primero unos meses al Zoo Mundopark de Sevilla, donde se explotó a la elefanta en espectáculos y fotos con visitantes, y luego a Francia, donde, legalmente, ya no había nada que pudiéramos hacer para conseguir su decomiso.

Aun así empezamos a trabajar junto a los y las compañeras de la entidad francesa One Voice, y nunca dejamos de seguir sus movimientos. Descubrimos así que en Francia estuvo mucho tiempo "alquilada" en el Circo de París y obligada a realizar todo tipo de espectáculos. A principios de 2021, tras varios meses de búsqueda, la encontramos encerrada en un remolque en la región francesa de Gard, a temperaturas bajo cero. Todo en su postura indicaba que las condiciones de sus patas habían empeorado posteriormente y que estaba sufriendo, y así lo confirmó un experto en elefantes. Por ello, One Voice presentó una denuncia y solicitó su incautación para que por fin pudiera ser trasladada al santuario que habíamos encontrado para ella.

Pero una vez más, la familia Kludsky abandonó Francia y dejó a Dumba en Alemania (esto a pesar de haber afirmado en múltiples entrevistas, que el animal era parte de su familia). El último “hogar” de Dumba fue el Elefantenhof (“granja de elefantes” en alemán), centro que mantiene en cautividad y realiza espectáculos con elefantes, leones marinos y más especies animales.

La muerte de Dumba, así como su soledad y sufrimiento físico a lo largo de todo estos años es el resultado de las decisiones de muchas personas. La familia Kludsky, que la utilizó por dinero y eligió sacar todo el provecho posible de ella en lugar de cederla a un santuario, de las autoridades francesas y alemanas, que nunca actuaron, y de la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Caldes de Montbui que durante más de una DÉCADA tuvieron en sus manos la posibilidad de hacer cumplir la ley y acabar con la explotación de este animal. Contaban con todas las herramientas legales para ello, ya que en su propio territorio un animal salvaje perteneciente a una especie en peligro de extinción era mantenido en instalaciones ilegales y sin unos requisitos mínimos de bienestar. Además, su decomiso ni si quiera les hubiera implicado problemas de reubicación o gastos económicos: desde FAADA contábamos con un santuario dispuesto a acoger a Dumba de por vida.

Pero ambas administraciones eligieron, sencillamente, no hacer el trabajo que les corresponde y para el cual tenían todas las competencias. Su desidia quitó a Dumba la última posibilidad que tenía de acabar su vida en un santuario y la condenó a la explotación hasta el último día.

Descansa en paz Dumba, en FAADA nunca te olvidaremos.

 

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